{"id":4289,"date":"2022-08-17T12:46:48","date_gmt":"2022-08-17T18:46:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistafolios.mx\/?page_id=4289"},"modified":"2022-09-14T10:24:43","modified_gmt":"2022-09-14T16:24:43","slug":"sobre-los-alcances-y-limites-del-fin-de-la-historia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/revistafolios.mx\/?page_id=4289","title":{"rendered":"Sobre los alcances y l\u00edmites del \u00abfin de la historia\u00bb"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"4289\" class=\"elementor elementor-4289\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-41560ed8 elementor-section-full_width elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"41560ed8\" data-element_type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-row\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2709bdf7\" data-id=\"2709bdf7\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-column-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7e5b054 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"7e5b054\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Sobre los alcances y l\u00edmites del\n\u00abfin de la historia\u00bb<\/h1>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-59283e98 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"59283e98\" data-element_type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-row\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6c83508\" data-id=\"6c83508\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-column-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-60f0e1e8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"60f0e1e8\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\">\n\t\t\t\t<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<h5><strong>Concepci\u00f3n Delgado Parra<\/strong><\/h5>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>P<\/strong>ara comenzar, es importante plantear a qu\u00e9 me refiero con el \u00abfin de la historia\u00bb. Se trata del estadio \u00faltimo de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica que hab\u00eda predicho Francis Fukuyama (2015). Desde su perspectiva, identificaba dos impulsos que serv\u00edan de motor de la historia: por una parte, la raz\u00f3n cient\u00edfica que de manera inevitable conducir\u00eda al capitalismo y, en esa misma l\u00f3gica, al desarrollo del individualismo; y, por la otra, el impulso, la voluntad, el deseo de ser reconocido por los otros.\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"color: var( --e-global-color-text ); font-family: var( --e-global-typography-text-font-family ), Sans-serif; font-weight: var( --e-global-typography-text-font-weight );\">La consecuencia de estas dos inercias ser\u00eda el triunfo de la democracia liberal, cuya ideolog\u00eda se impondr\u00eda de manera hegem\u00f3nica sobre todas las dem\u00e1s existentes. Seg\u00fan Fukuyama, y de manera muy sint\u00e9tica, en esto radicar\u00eda el \u00abfin de la historia\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Bajo este marco, la integraci\u00f3n global de los mercados fue motivo de celebraci\u00f3n para muchos intelectuales que ve\u00edan cumplido el viejo sue\u00f1o de desterrar a la ideolog\u00eda del debate p\u00fablico y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica.\u00a0<\/p>\n<p>Mientras esto suced\u00eda, la globalizaci\u00f3n neolibera tomaba lugar entre una masa mundial a la que promet\u00eda la prosperidad y la abundancia. Las diferencias que hab\u00edan configurado al mundo durante siglos quedaban <em>borradas <\/em>frente al entusiasta abrazo del mercado promovido por l\u00edderes tan distintos como Tony Blair, Carlos Salinas de Gortari, Atal Bihari, Bill Clinton, Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso (Kent y Bautista, 2020).\u00a0<\/p>\n<p>El tan esperado \u00abfin de la historia\u00bb lleg\u00f3 atravesado por la necesidad de reconceptualizar las coordenadas pol\u00edticas, proceso en el que la denominada <em>izquierda <\/em>se aproximaba al centro en la mayor\u00eda de las sociedades del mundo. En este nuevo marco global, la l\u00f3gica neoliberal se convirti\u00f3 en el relato que daba sentido al espectro de \u00ablo com\u00fan\u00bb en el terreno mundial.\u00a0<\/p>\n<p>En este nuevo escenario, supuestamente libre de ideolog\u00edas, entronizado por el mercado y dirigido mediante la administraci\u00f3n gerencial de la pol\u00edtica, toda forma cultural que escapara a la l\u00f3gica de este nuevo escaparate fue le\u00edda en clave de fanatismo irracional y, por lo tanto, identificada con posiciones <em>premodernas <\/em>(yihadismo o nativismo) (Kent y Bautista, 2020).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>SOBRE LOS L\u00cdMITES DEL \u00abFIN DE LA HISTORIA\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la predicci\u00f3n de Fukuyama, Samuel Huntington (1998) vendr\u00eda a enfriar ese optimismo democr\u00e1tico. En <em>El choque de civilizaciones<\/em>, Huntington sostuvo que el fin de las ideolog\u00edas no dar\u00eda lugar a un mundo poshist\u00f3rico impulsado por la raz\u00f3n cient\u00edfica y el individualismo. En su lugar, caminar\u00edamos hacia un escenario protagonizado por el choque de grandes bloques culturales homog\u00e9neos que denomin\u00f3 civilizaciones. El progreso material no necesariamente conduce a abrazar los valores occidentales, como lo mostr\u00f3 el \u00abresurgimiento isl\u00e1mico\u00bb. El 11 de septiembre de 2011 inaugurar\u00e1 as\u00ed un nuevo periodo hist\u00f3rico de conflictos.<\/p>\n<p>Por supuesto, lo anterior no anula determinantemente la tesis de Fukuyama. Finalmente, no ha surgido ninguna forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica alternativa a la democracia liberal. Sin embargo, lo que s\u00ed es real, es que estamos asistiendo a la eclosi\u00f3n de nuevos conflictos que poco tienen que ver con los bordes bien definidos entre bloques civilizatorios, pues los valores de la democracia liberal est\u00e1n siendo cuestionados dentro de los l\u00edmites de Occidente, lo que pone en entredicho la validez del \u00abfin de la historia\u00bb.<\/p>\n<p>Para argumentar sobre ello dir\u00e9 que el siglo XXI comenz\u00f3 a mostrar los l\u00edmites de esta fantas\u00eda tecnocr\u00e1tica y liberal. Frente a su fracaso, expresado en el desempleo, la pobreza, la violencia, la desigualdad, la injusticia, renaci\u00f3 una narrativa que gira su entusiasmo ideol\u00f3gico hacia la ultraderecha de mediados del siglo XX y, desde all\u00ed, a cuestionar la democracia liberal.<\/p>\n<p>Un ejemplo de esto lo constituye el surgimiento de manifestaciones de ultraderecha a escala mundial, enmascaradas bajo la apariencia neoliberal-capitalista. Los neofascistas en Grecia, Alemania y Ucrania; la extrema derecha m\u00e1s all\u00e1 de Vox, en Espa\u00f1a; los supremacistas blancos en Estados Unidos y el Reino Unido; los regionalistas xen\u00f3fobos en Inglaterra, Italia, Francia y Escandinavia. A lo que no escapa, por supuesto, la experiencia de Am\u00e9rica Latina, abanderada por el oscurantismo f\u00e1rsico de Bolsonaro, en Brasil; la doctrina ultraseguritaria de Bukele, en El Salvador; y el resurgimiento de la ultraderecha reaccionaria, clasista, cat\u00f3lica y racista, en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Por supuesto, estos discursos de ultraderecha tienen su contraparte con respuestas progresistas radicales que muchas veces rozan con pr\u00e1cticas autoritarias. Vale decir as\u00ed que, tanto la narrativa de los grupos de ultraderecha como los radicales progresistas, dirigen su cr\u00edtica a la democracia liberal.<\/p>\n<p>Lo que tenemos frente a nosotros, una vez m\u00e1s, es el regreso a la polarizaci\u00f3n de las ideolog\u00edas. El \u00abfin de la historia\u00bb vislumbrado por Fukuyama devino en la reconfiguraci\u00f3n radicalizada de ideolog\u00edas surgidas de las desigualdades propiciadas<br \/>por la promesa incumplida del progreso cient\u00edfico y la reivindicaci\u00f3n del individuo, en la que la democracia liberal sosten\u00eda su modelo de reconocimiento de la misma dignidad a todos los hombres y mujeres.<\/p>\n<p>El ideal de un mundo pacificado, despu\u00e9s del turbulento siglo XX, marcado por dos guerras mundiales, no tuvo lugar. El paso decidido que parec\u00eda indicar que el mundo caminaba hacia el \u00abfin de la historia\u00bb, como el estadio \u00faltimo de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica, nos dio la espalda. Sin embargo, y con esto quiero concluir mi breve reflexi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>HACIA D\u00d3NDE APUNTA EL ESCENARIO <\/strong><strong>PRESENTE: \u00bfEXISTEN ALTERNATIVAS A LA <\/strong><strong>DEBACLE DE LA DEMOCRACIA LIBERAL?<\/strong><\/p>\n<p>Lo que tenemos ante nosotros es la posibilidad de pensarnos desde otro lugar, desde otra cultura. La derrota y la barbarie del siglo pasado son innegables signos de la muerte de un \u00abcierto Marx\u00bb y, por tanto, de una \u00abcierta izquierda\u00bb. Pero, la marca que hoy nos convoca a quienes estamos aqu\u00ed, y a los que est\u00e1n por venir, muestra que por lo menos hemos tenido dos vidas, y, aunque esta segunda no tiene derechos, tiene decisi\u00f3n. En este sentido, la tarea de nuestro tiempo es adelantarnos hacia una afirmaci\u00f3n de una cultura basada en la melancol\u00eda de la derrota. Y aqu\u00ed me atrevo a seguir al historiador Enzo Traverso (2019).<\/p>\n<p>Retornar a la melancol\u00eda de izquierda significa atender un sentido en el que podamos \u00abser algo m\u00e1s que liberales\u00bb. Esto ya lo propon\u00eda Marx y lo compart\u00eda el movimiento obrero desde 1848, despu\u00e9s de la barbarie liberal contra la Comuna de Par\u00eds. Emulando el ejemplo de la \u00abtradici\u00f3n oculta\u00bb arendtiana, dir\u00e9 que la cultura de la melancol\u00eda de izquierda no forma parte del relato can\u00f3nico del socialismo ni del comunismo. Est\u00e1 completamente alejada de la epopeya gloriosa, casi siempre ilusoria y falsa, de los triunfos y las grandes conquistas, de las banderas desplegadas, de los h\u00e9roes venerados, de las certezas por venir.<\/p>\n<p>La melancol\u00eda de izquierda es m\u00e1s pr\u00f3xima a la tradici\u00f3n de las derrotas que Rosa Luxemburgo recordaba en v\u00edsperas de su muerte. Es la melancol\u00eda de Blanqui y de Louise Michel despu\u00e9s de la sangrienta represi\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds; de Gramsci, que en una prisi\u00f3n fascista vuelve a pensar la relaci\u00f3n entre \u00abguerra de posici\u00f3n\u00bb y \u00abguerra de movimiento\u00bb, despu\u00e9s del fracaso de las revoluciones<br \/>europeas; de Trotsky en su exilio final en M\u00e9xico, encerrado detr\u00e1s de los muros de una casa-b\u00fanker en Coyoac\u00e1n; de Walter Benjamin, quien exiliado en Par\u00eds vuelve a pensar la historia desde el punto de vista de los \u00abancestros sometidos \u00bb; de los comunistas indonesios que sobrevivieron a la gran masacre de 1965; del Che Guevara<br \/>en las monta\u00f1as de Bolivia, consciente de que la v\u00eda cubana estaba entrando en un impasse.<\/p>\n<p>Girar, pues, hacia la melancol\u00eda de izquierda implica ubicarnos en las ant\u00edpodas de la resignaci\u00f3n. Lo que viene es una apuesta por una melancol\u00eda rebelde, no autocompasiva. Una marca inscrita en la historia y en los movimientos que desde hace dos siglos han intentado cambiar el mundo. Justamente porque, a trav\u00e9s de la derrota, se trasmite la experiencia revolucionaria de una generaci\u00f3n a otra. En esto radica la fuerza de los lenguajes de Marx, de un cierto Marx, de al menos de uno de<br \/>sus esp\u00edritus. Sin su legado ser\u00e1 dif\u00edcil para las generaciones por venir enfrentar la desilusi\u00f3n derivada de la barbarie que hoy nos habita.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<br \/>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>Huntington, S. (1998). El choque de civilizaciones y la reconfiguraci\u00f3n del orden mundial. M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<br \/>Fukuyama, F. (2015). \u00bfEl fin de la historia? y otros ensayos. Madrid: Alianza.<br \/>Kent, D. y Bautista D. (2020). \u00abUna epidemia ideol\u00f3gica: las ultraderechas en el mundo actual\u00bb. Revista Com\u00fan. Memorias, combates, proyectos. 27 de octubre. Disponible en: https:\/\/www.revistacomun.com\/blog\/una-epidemia-ideolgica-las-ultraderechas-en-elmundo-actual?fbclid=IwAR1XN96c8-rjHuz5JZZhCQLlKQfsI3iPE-9Kl8k_ZoAwoXxOeoY8ECsfNLoc<br \/>Traverso, E. (2019). Melancol\u00eda de izquierda. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre los alcances y l\u00edmites del \u00abfin de la historia\u00bb Concepci\u00f3n Delgado Parra \u00a0 Para comenzar, es importante plantear a qu\u00e9 me refiero con el \u00abfin de la historia\u00bb. Se trata del estadio \u00faltimo de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica que hab\u00eda predicho Francis Fukuyama (2015). 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